SAN FRUTOS DEL DURATÓN
Tal que labrado a navaja en la cayada de un pastor durante un cándido sueño, es San Frutos Pajarero un santo doméstico, familiar y entrañable, hecho a la altura de cualquier mortal que, además, salvó a los cristianos del siglo VIII, es decir, a nuestros antepasados, de la iracunda arremetida sarracena. Con tales antecedentes y esa vaga melancolía que nos trae el otoño cuando llega su fiesta, resulta difícil sustraerse a celebrarle.
San Frutos no es sólo el alma del priorato y de la hoz que lleva su nombre. Su halo benefactor se extiende al misticismo de todos estos parajes descarnados que aromatizan el cantueso, el tomillo y el Espliego.
Ignacio Sanz. Hoces del Duratón. 1988
Ilustración: Manuel Gómez Zía
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Hermandad de San Frutos del Duratón. Fotografías: © Diego Conte Bragado. Diseño web: Tuco Naturaleza y Patrimonio S.L.